LINAJE TRADICIONAL TAICHI ESTILO CHEN DE PEKÍN
BEIJING CHEN SHI TAIJI QUAN - 北京陈式太极拳
CHEN FAKE
17ª generación de la familia Chen | 1ª generación de la línea de Pekín
17ª generación de la familia Chen | 1ª generación de la línea de Pekín
Dentro de cada estilo existen distintas líneas o ramas que, manteniendo las características propias del Taichi, han desarrollado otra serie de técnicas y/o formas de ejecutarlas que los diferencian. La escuela de Taichi que sigo, es la denominada Chen de Pekín, caracterizada por una metodología rigurosa y análisis biomecánico preciso, y especialmente vinculada al ámbito universitario, la filosofía daoísta y la investigación para la salud cuerpo-mente. Esta línea de Taichi considera como fundador al maestro Chen Fake.
Infancia y juventud.
Chen Fake (1887-1957) era el hijo de Chen Yanxi (1848-1929), médico de profesión y guardaespaldas de la familia de Yuan Shikai, un militar y político que llegó a presidir China desde 1912 hasta su fallecimiento en 1916 y cuyo mandato se caracterizó principalmente por el fracaso de la implantación del sistema parlamentario en China y por el reforzamiento del poder de los caudillos militares de las provincias.
Chen Fake fue el único superviviente de la familia, ya que sus hermanos murieron en una epidemia. Se dice que fue un niño mimado y perezoso, con malos hábitos alimenticios y una gran carencia de ejercicio físico. También padecía una enfermedad y un bulto en el abdomen (probablemente una hernia o una debilidad intestinal severa) que, a veces, le hacía retorcerse de dolor. A los 14 años aún no había experimentado demasiado interés por la práctica del Taichi y, debido a sus problemas de salud, fue excusado de practicarlo.
El punto de inflexión que le hizo cambiar sucedió una noche, durante una cena, cuando un anciano planteó con preocupación: «cada generación del linaje de la familia de Chen Yanxi ha tenido un practicante altamente habilidoso. Es una lástima que la tradición vaya a finalizar en la generación de Chen Fake. Ya tiene 14 años, pero sigue siendo tan débil y frágil que no puede poner el esfuerzo necesario. Parece obvio que la tradición se perderá para siempre». Al escuchar estas palabras se sintió avergonzado y tomó conciencia de su responsabilidad como heredero del linaje de sus antepasados: «No importa lo que cueste, no voy a permitir que las habilidades de nuestra familia se pierdan en mis manos. Al menos intentaré alcanzar el nivel de mi primo».
Chen Fake comenzó a practicar diligentemente. Al principio lo hizo supervisado precisamente por su primo, Chen Pao. Sin embargo, las primeras semanas se dio cuenta de algo: «mi primo y yo comemos, dormimos, trabajamos y entrenamos juntos. Debo entrenar duro para mejorar, pero él también entrena, así que... ¿cómo lograré alcanzarle?». Este problema le inquietaba y, durante días, no pudo comer ni dormir. La solución a este problema vino precisamente gracias a su primo: una mañana los dos fueron caminando para trabajar el campo. A medio camino su primo se detuvo y recordó que había olvidado una herramienta, de modo que le pidió a Chen Fake que volviese a recogerla: «date prisa, yo caminaré más lento para que me puedas alcanzar». Este comentario inspiró a Chen Fake para relacionarlo con sus planes de formación en las artes marciales, llegando a la conclusión de que, si entrenaba más duro que su primo, podría hacer progresos más rápidos y, finalmente, alcanzarle.
A partir de ese momento, Chen Fake decidió practicar mucho más duro sin hacer a su primo partícipe de sus esfuerzos adicionales. Amanecía secretamente una o dos horas antes que sus familiares y, para no despertarles, empezó a entrenarse también en el pequeño espacio entre sus camas, modificando los movimientos ruidosos (como estampar el pie) y desarrollando una manera de moverse más suave y relajada. Al entrenar en espacios reducidos y en silencio para no despertar a nadie, Chen Fake empezó a desarrollar de forma natural los círculos pequeños y la fuerza interna que terminaría siendo tan característica de la línea de Pekín. Compartía la mayor parte del día con su primo pero, cuando éste dormía la siesta, Chen Fake también aprovechaba para seguir entrenando. Según cuentan, también realizaba al menos 30 repeticiones diarias de las formas Yilu y Erlu, de modo que fácilmente acumulaba más de 6-7 horas de entrenamiento diario. Este volumen de trabajo es, posiblemente, lo que permitió la reestructuración de su sistema nervioso y muscular. Además de estas prácticas diarias, aprovechaba cualquier momento de sus quehaceres cotidianos para incorporar los principios y la filosofía asociada al arte. En ocasiones practicaba también Tuishou (empuje de manos) con sus tíos, pero nunca se atrevió a entrenar ese aspecto con su primo, cuya habilidad era superior y solía lanzar a sus adversarios con tanta fuerza que, en ocasiones, se herían y sangraban.
Chen Fake practicó así durante tres años. Su salud mejoró notablemente y el bulto de su abdomen prácticamente desapareció, según él mismo, gracias al movimiento de rotación y cultivo interno del dantian y al chansijin (energía de desenrollar seda). También sus aptitudes y habilidades marciales aumentaron sin que nadie, ni siquiera él mismo, fuese consciente de ello. Como diría años más tarde a sus discípulos: «la habilidad no cae del cielo, se construye con sudor».
Un día, con el fin de evaluar cuánto había progresado, invitó a su primo Chen Pao a practicar Tuishou. Su primo se burló de él: «todos los jóvenes de la familia han experimentado mi habilidad excepto tú. Antes eras muy delicado y no te atrevías a hacer empuje de manos conmigo, pero ahora que te has vuelto algo más fuerte y robusto deberías ser capaz de soportar alguno de mis golpes y empujones. Es el momento de que saborees mis habilidades». Después de esta conversación, tomaron posición. Chen Pao intentó tres veces avanzar, con la intención de lanzarlo usando fajin (fuerza explosiva), pero cada movimiento era contrarrestado y devuelto. No fue hasta el tercer intento que su primo entendió que el nivel de Chen Fake habían superado el suyo propio. Esto le molestó y llegó a increparle, lleno de rabia: «cada generación de tu linaje tiene maestros en Tuishou, probablemente conocéis alguna técnica secreta. ¿Qué sentido tiene practicar este arte para mi familia si a nosotros no nos cuentan estos secretos?». Sin embargo Chen Fake le respondió: «mi padre no ha venido a la aldea en años, es imposible haber aprendido técnicas secretas de él. Mi habilidad es únicamente el resultado de tres años de duro trabajo».
Tiempo después, cuando su padre Chen Yanxi regresó a Chenjiagou, citó a su hijo y algunos de sus sobrinos para comprobar su nivel. Caminando hacia el centro del patio, y metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta, pidió que le rodearan y le atacaran. Los venció con facilidad. Tan pronto como alguien le tocaba, él se giraba con ligereza y el atacante era impulsado hasta el suelo. Este episodio dejó una impresión duradera en Chen Fake, inspirándole a seguir entrenando y superarse. Chen Fake solía contar este episodio de su vida para explicar a sus discípulos y estudiantes que nunca llegó a alcanzar la habilidad de su padre porque, cuando golpeaba o se defendía de alguien, aún debía usar sus manos. Esta era una referencia clara a la "fuerza de cuerpo completo" (zhengti jin), es decir, la capacidad de emitir fuerza desde cualquier punto de contacto (hombro, espalda, cadera) sin necesidad de usar las extremidades superiores. Sin embargo, como veremos más adelante, Chen Fake demostraría ser capaz de desarmar a un atacante con espada únicamente con los pies. Pese a la humildad de Chen Fake, es muy probable que no tardase en superar el nivel de su padre, y su capacidad para aplicar el arte en el contexto de los desafíos de la gran ciudad llevaría el estilo Chen a una nueva dimensión técnica y social.
Con el paso de los años, Chen Fake fue reconocido como el gran maestro de la 17ª generación de la familia Chen y adquirió fama incluso fuera de Chenjiagou.
Chen Fake (1887-1957) era el hijo de Chen Yanxi (1848-1929), médico de profesión y guardaespaldas de la familia de Yuan Shikai, un militar y político que llegó a presidir China desde 1912 hasta su fallecimiento en 1916 y cuyo mandato se caracterizó principalmente por el fracaso de la implantación del sistema parlamentario en China y por el reforzamiento del poder de los caudillos militares de las provincias.
Chen Fake fue el único superviviente de la familia, ya que sus hermanos murieron en una epidemia. Se dice que fue un niño mimado y perezoso, con malos hábitos alimenticios y una gran carencia de ejercicio físico. También padecía una enfermedad y un bulto en el abdomen (probablemente una hernia o una debilidad intestinal severa) que, a veces, le hacía retorcerse de dolor. A los 14 años aún no había experimentado demasiado interés por la práctica del Taichi y, debido a sus problemas de salud, fue excusado de practicarlo.
El punto de inflexión que le hizo cambiar sucedió una noche, durante una cena, cuando un anciano planteó con preocupación: «cada generación del linaje de la familia de Chen Yanxi ha tenido un practicante altamente habilidoso. Es una lástima que la tradición vaya a finalizar en la generación de Chen Fake. Ya tiene 14 años, pero sigue siendo tan débil y frágil que no puede poner el esfuerzo necesario. Parece obvio que la tradición se perderá para siempre». Al escuchar estas palabras se sintió avergonzado y tomó conciencia de su responsabilidad como heredero del linaje de sus antepasados: «No importa lo que cueste, no voy a permitir que las habilidades de nuestra familia se pierdan en mis manos. Al menos intentaré alcanzar el nivel de mi primo».
Chen Fake comenzó a practicar diligentemente. Al principio lo hizo supervisado precisamente por su primo, Chen Pao. Sin embargo, las primeras semanas se dio cuenta de algo: «mi primo y yo comemos, dormimos, trabajamos y entrenamos juntos. Debo entrenar duro para mejorar, pero él también entrena, así que... ¿cómo lograré alcanzarle?». Este problema le inquietaba y, durante días, no pudo comer ni dormir. La solución a este problema vino precisamente gracias a su primo: una mañana los dos fueron caminando para trabajar el campo. A medio camino su primo se detuvo y recordó que había olvidado una herramienta, de modo que le pidió a Chen Fake que volviese a recogerla: «date prisa, yo caminaré más lento para que me puedas alcanzar». Este comentario inspiró a Chen Fake para relacionarlo con sus planes de formación en las artes marciales, llegando a la conclusión de que, si entrenaba más duro que su primo, podría hacer progresos más rápidos y, finalmente, alcanzarle.
A partir de ese momento, Chen Fake decidió practicar mucho más duro sin hacer a su primo partícipe de sus esfuerzos adicionales. Amanecía secretamente una o dos horas antes que sus familiares y, para no despertarles, empezó a entrenarse también en el pequeño espacio entre sus camas, modificando los movimientos ruidosos (como estampar el pie) y desarrollando una manera de moverse más suave y relajada. Al entrenar en espacios reducidos y en silencio para no despertar a nadie, Chen Fake empezó a desarrollar de forma natural los círculos pequeños y la fuerza interna que terminaría siendo tan característica de la línea de Pekín. Compartía la mayor parte del día con su primo pero, cuando éste dormía la siesta, Chen Fake también aprovechaba para seguir entrenando. Según cuentan, también realizaba al menos 30 repeticiones diarias de las formas Yilu y Erlu, de modo que fácilmente acumulaba más de 6-7 horas de entrenamiento diario. Este volumen de trabajo es, posiblemente, lo que permitió la reestructuración de su sistema nervioso y muscular. Además de estas prácticas diarias, aprovechaba cualquier momento de sus quehaceres cotidianos para incorporar los principios y la filosofía asociada al arte. En ocasiones practicaba también Tuishou (empuje de manos) con sus tíos, pero nunca se atrevió a entrenar ese aspecto con su primo, cuya habilidad era superior y solía lanzar a sus adversarios con tanta fuerza que, en ocasiones, se herían y sangraban.
Chen Fake practicó así durante tres años. Su salud mejoró notablemente y el bulto de su abdomen prácticamente desapareció, según él mismo, gracias al movimiento de rotación y cultivo interno del dantian y al chansijin (energía de desenrollar seda). También sus aptitudes y habilidades marciales aumentaron sin que nadie, ni siquiera él mismo, fuese consciente de ello. Como diría años más tarde a sus discípulos: «la habilidad no cae del cielo, se construye con sudor».
Un día, con el fin de evaluar cuánto había progresado, invitó a su primo Chen Pao a practicar Tuishou. Su primo se burló de él: «todos los jóvenes de la familia han experimentado mi habilidad excepto tú. Antes eras muy delicado y no te atrevías a hacer empuje de manos conmigo, pero ahora que te has vuelto algo más fuerte y robusto deberías ser capaz de soportar alguno de mis golpes y empujones. Es el momento de que saborees mis habilidades». Después de esta conversación, tomaron posición. Chen Pao intentó tres veces avanzar, con la intención de lanzarlo usando fajin (fuerza explosiva), pero cada movimiento era contrarrestado y devuelto. No fue hasta el tercer intento que su primo entendió que el nivel de Chen Fake habían superado el suyo propio. Esto le molestó y llegó a increparle, lleno de rabia: «cada generación de tu linaje tiene maestros en Tuishou, probablemente conocéis alguna técnica secreta. ¿Qué sentido tiene practicar este arte para mi familia si a nosotros no nos cuentan estos secretos?». Sin embargo Chen Fake le respondió: «mi padre no ha venido a la aldea en años, es imposible haber aprendido técnicas secretas de él. Mi habilidad es únicamente el resultado de tres años de duro trabajo».
Tiempo después, cuando su padre Chen Yanxi regresó a Chenjiagou, citó a su hijo y algunos de sus sobrinos para comprobar su nivel. Caminando hacia el centro del patio, y metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta, pidió que le rodearan y le atacaran. Los venció con facilidad. Tan pronto como alguien le tocaba, él se giraba con ligereza y el atacante era impulsado hasta el suelo. Este episodio dejó una impresión duradera en Chen Fake, inspirándole a seguir entrenando y superarse. Chen Fake solía contar este episodio de su vida para explicar a sus discípulos y estudiantes que nunca llegó a alcanzar la habilidad de su padre porque, cuando golpeaba o se defendía de alguien, aún debía usar sus manos. Esta era una referencia clara a la "fuerza de cuerpo completo" (zhengti jin), es decir, la capacidad de emitir fuerza desde cualquier punto de contacto (hombro, espalda, cadera) sin necesidad de usar las extremidades superiores. Sin embargo, como veremos más adelante, Chen Fake demostraría ser capaz de desarmar a un atacante con espada únicamente con los pies. Pese a la humildad de Chen Fake, es muy probable que no tardase en superar el nivel de su padre, y su capacidad para aplicar el arte en el contexto de los desafíos de la gran ciudad llevaría el estilo Chen a una nueva dimensión técnica y social.
Con el paso de los años, Chen Fake fue reconocido como el gran maestro de la 17ª generación de la familia Chen y adquirió fama incluso fuera de Chenjiagou.
El caso del Hombre Masacre.
Se cuenta numerosas anécdotas sobre las habilidades de Chen Fake, algunas documentadas y otras que posiblemente formen parte del mito o la leyenda.
En aquellos años, China sufría un período de desintegración. Los distritos estaban dominados por diferentes jefes militares y los bandidos estaban por todas partes, de modo que la seguridad de la vida y la integridad física estaban en su nivel más bajo. Existía un grupo de bandidos que se hacía llamar La Sociedad de la Lanza Roja, una organización herética que capturó varias ciudades y sus circunvalaciones. Los miembros de esta sociedad pronunciaban hechizos, usaban amuletos y se tatuaban talismanes en el cuerpo antes de cualquier combate creyendo que así serían inmunes a las balas y resistentes a las cuchilladas; por esto solían destaparse el torso en las batallas. Alrededor del año 1926, como el distrito de Wen (al que pertenece Chenjiagou) estaba también bajo la amenaza de ser invadido, la administración solicitó a Chen Fake y sus estudiantes que se unieran en la protección de la zona.
Se cuenta que un maestro de artes marciales que también había sido contratado antes que Chen Fake se enteró y fue a desafiarlo. Chen Fake estaba sentado en la mesa, dentro de la sala principal de su casa. En su mano izquierda llevaba una bolsa que contenía tabaco y, en la derecha, un encendedor. El maestro de artes marciales entró en la casa, se adelantó y lanzó un puño derecho hacia Chen Fake, quien, al verlo entrar, estaba de pie en mitad de camino para darle la bienvenida. Cuando el golpe llegó a su pecho, lo interceptó con su muñeca derecha y empujó suavemente hacia delante, enviado a su oponente hacia atrás, atravesar la pared y haciéndole caer de espaldas. Fue una aplicación de "fuerza de pulgada" (cun jin), y Chen Fake no soltó ni su tabaco ni su encendedor. Tras este episodio, Chen Fake y sus alumnos comenzaron a proteger el distrito de Wen.
En esa época, la mayoría de aldeas y pueblos más grandes de la zona contaban con sus propios fuertes amurallados. La capital del condado de Wen no era la excepción. El relato de la familia Chen afirma que, para cuando el grueso de las Lanzas Rojas llegó para sitiar el fuerte, todos los puentes levadizos habían sido levantados excepto uno: el custodiado por Chen Fake. El maestro de Taichi se encontraba de pie, en el puente, sosteniendo un palo de bailagan (un árbol de ramas muy resistentes del que se extrae la madera para hacer las lanzas). Sostenía el palo, sin punta de lanza, esperando el ataque de sus oponentes. Uno de los líderes de la Sociedad de la Lanza Roja, al verlo, se apresuró con una lanza para apuñalarlo, pero el maestro Chen, inmediatamente, rechazó el ataque con el palo, haciendo que la lanza del enemigo saliese volando. Acto seguido, el palo de Chen Fake golpeó hacia delante, golpeando el torso del hombre. El impacto de la punta fue tan devastador (debido a la vibración y la fuerza espiral) que colapsó la caja torácica y los órganos internos instantáneamente, provocando la muerte inmediata. Al ver a su líder muerto, los demás bandidos huyeron presa del pánico. Se dice que así se salvó la ciudad, aunque muchos historiadores y expertos en tácticas de combate dudan que un asedio completo pudiera resolverse con un solo duelo. No obstante, fueron muchos los testigos del combate y, años más tarde, los agentes del nuevo gobierno local interrogaron a Chen Fake sobre este incidente, al que llamaron “el caso del Hombre Masacre”. Cuando le preguntaron cómo pudo matar a un hombre con un palo sin punta, él respondió con su humildad característica: «sólo usé la fuerza que me dio el oponente». Esta respuesta le salvó de problemas legales, ya que se consideró defensa propia legítima.
Se cuenta numerosas anécdotas sobre las habilidades de Chen Fake, algunas documentadas y otras que posiblemente formen parte del mito o la leyenda.
En aquellos años, China sufría un período de desintegración. Los distritos estaban dominados por diferentes jefes militares y los bandidos estaban por todas partes, de modo que la seguridad de la vida y la integridad física estaban en su nivel más bajo. Existía un grupo de bandidos que se hacía llamar La Sociedad de la Lanza Roja, una organización herética que capturó varias ciudades y sus circunvalaciones. Los miembros de esta sociedad pronunciaban hechizos, usaban amuletos y se tatuaban talismanes en el cuerpo antes de cualquier combate creyendo que así serían inmunes a las balas y resistentes a las cuchilladas; por esto solían destaparse el torso en las batallas. Alrededor del año 1926, como el distrito de Wen (al que pertenece Chenjiagou) estaba también bajo la amenaza de ser invadido, la administración solicitó a Chen Fake y sus estudiantes que se unieran en la protección de la zona.
Se cuenta que un maestro de artes marciales que también había sido contratado antes que Chen Fake se enteró y fue a desafiarlo. Chen Fake estaba sentado en la mesa, dentro de la sala principal de su casa. En su mano izquierda llevaba una bolsa que contenía tabaco y, en la derecha, un encendedor. El maestro de artes marciales entró en la casa, se adelantó y lanzó un puño derecho hacia Chen Fake, quien, al verlo entrar, estaba de pie en mitad de camino para darle la bienvenida. Cuando el golpe llegó a su pecho, lo interceptó con su muñeca derecha y empujó suavemente hacia delante, enviado a su oponente hacia atrás, atravesar la pared y haciéndole caer de espaldas. Fue una aplicación de "fuerza de pulgada" (cun jin), y Chen Fake no soltó ni su tabaco ni su encendedor. Tras este episodio, Chen Fake y sus alumnos comenzaron a proteger el distrito de Wen.
En esa época, la mayoría de aldeas y pueblos más grandes de la zona contaban con sus propios fuertes amurallados. La capital del condado de Wen no era la excepción. El relato de la familia Chen afirma que, para cuando el grueso de las Lanzas Rojas llegó para sitiar el fuerte, todos los puentes levadizos habían sido levantados excepto uno: el custodiado por Chen Fake. El maestro de Taichi se encontraba de pie, en el puente, sosteniendo un palo de bailagan (un árbol de ramas muy resistentes del que se extrae la madera para hacer las lanzas). Sostenía el palo, sin punta de lanza, esperando el ataque de sus oponentes. Uno de los líderes de la Sociedad de la Lanza Roja, al verlo, se apresuró con una lanza para apuñalarlo, pero el maestro Chen, inmediatamente, rechazó el ataque con el palo, haciendo que la lanza del enemigo saliese volando. Acto seguido, el palo de Chen Fake golpeó hacia delante, golpeando el torso del hombre. El impacto de la punta fue tan devastador (debido a la vibración y la fuerza espiral) que colapsó la caja torácica y los órganos internos instantáneamente, provocando la muerte inmediata. Al ver a su líder muerto, los demás bandidos huyeron presa del pánico. Se dice que así se salvó la ciudad, aunque muchos historiadores y expertos en tácticas de combate dudan que un asedio completo pudiera resolverse con un solo duelo. No obstante, fueron muchos los testigos del combate y, años más tarde, los agentes del nuevo gobierno local interrogaron a Chen Fake sobre este incidente, al que llamaron “el caso del Hombre Masacre”. Cuando le preguntaron cómo pudo matar a un hombre con un palo sin punta, él respondió con su humildad característica: «sólo usé la fuerza que me dio el oponente». Esta respuesta le salvó de problemas legales, ya que se consideró defensa propia legítima.
Han Fuqu, el Señor de la Guerra.
Han Fuqu (1890-1938) fue un influyente señor de la guerra chino que controló la provincia de Shandong durante la década de 1930. Su interés por fortalecer su ejército lo llevó a buscar a los mejores artistas marciales de la época.
Después del incidente del Hombre Masacre, y atraído por la reputación de Chen Fake, Han Fuqu intentó reclutarlo para que se convirtiera en su guardaespaldas personal y entrenara a sus tropas. Sin embargo, Chen Fake, que era un hombre íntegro, tenía un fuerte compromiso con la enseñanza y los principios del Taichi y no quería verse envuelto en las sangrientas luchas de poder de los señores de la guerra, no cedió ante las presiones y declinó la oferta. Ofendido por el rechazo, Han Fuqu envió a uno de sus mejores hombres, armado con una lanza, para asesinarlo. Chen Fake neutralizó fácilmente el ataque, desarmando a su adversario. Posteriormente, enfrentó a otro atacante armado con una espada y, sin usar las manos, lo desarmó utilizando únicamente sus pies.
Tras vencer, uno tras otro, a varios maestros de artes marciales del ejército de Han Fuqu, sin causarles heridas graves, Chen Fake no sólo salvó su vida, sino que su reputación como gran maestro creció aún más en la comunidad marcial.
Han Fuqu (1890-1938) fue un influyente señor de la guerra chino que controló la provincia de Shandong durante la década de 1930. Su interés por fortalecer su ejército lo llevó a buscar a los mejores artistas marciales de la época.
Después del incidente del Hombre Masacre, y atraído por la reputación de Chen Fake, Han Fuqu intentó reclutarlo para que se convirtiera en su guardaespaldas personal y entrenara a sus tropas. Sin embargo, Chen Fake, que era un hombre íntegro, tenía un fuerte compromiso con la enseñanza y los principios del Taichi y no quería verse envuelto en las sangrientas luchas de poder de los señores de la guerra, no cedió ante las presiones y declinó la oferta. Ofendido por el rechazo, Han Fuqu envió a uno de sus mejores hombres, armado con una lanza, para asesinarlo. Chen Fake neutralizó fácilmente el ataque, desarmando a su adversario. Posteriormente, enfrentó a otro atacante armado con una espada y, sin usar las manos, lo desarmó utilizando únicamente sus pies.
Tras vencer, uno tras otro, a varios maestros de artes marciales del ejército de Han Fuqu, sin causarles heridas graves, Chen Fake no sólo salvó su vida, sino que su reputación como gran maestro creció aún más en la comunidad marcial.
Los hermanos Li.
En 1928, el sobrino de Chen Fake, Chen Zhaopi, enseñaba Taichi en Pekín. Muchas personas lo desafiaban para poner a prueba su habilidad. Pero entre todos, destacó el de los tres famosos hermanos Li, expertos en Baguazhang o Shuai Jiao. El mayor de los hermanos, conocido como La Torre de Hierro (tie ta), era especialmente conocido por su fuerza física bruta y su capacidad de absorción de golpes. Aunque Chen Zhaopi era un excelente practicante, para este desafío en particular consideró prudente delegar en la máxima autoridad del linaje: su tío Chen Fake.
Cuando Chen Fake llegó a Pekín, fue llevado a conocer a los hermanos Li. Era una tarde de verano y éstos estaban en su casa. Se quedó esperando en el patio mientras su sobrino fue al interior para hablar con ellos. El hermano mayor estaba sentado bebiendo té. Chen Zhaopi se asustó al verlo y empezó a sudar. Cuando el hermano Li le vio entrar vacilando, le preguntó si estaba preparado, a lo que él respondió: «¿no querías ver el arte marcial de la familia Chen?». Li respondió gritando, levantándose y golpeando fuertemente la mesa, propulsando los tazones de té por el aire. Entonces Chen Fake entró y pelearon: el mayor de los hermanos Li, el apodado La Torre de Hierro, intentó empujar a Chen Fake usando su fuerza bruta, pero el maestro de Taichi utilizó un fajin desde el pecho, haciendo que el hermano Li saliese despedido "como si hubiera tocado un cable eléctrico" y arrojado contra el alféizar de la ventana. Los otros dos hermanos Li se asustaron, quedándose en estado de shock, y se escabulleron como los gatos.
En 1928, el sobrino de Chen Fake, Chen Zhaopi, enseñaba Taichi en Pekín. Muchas personas lo desafiaban para poner a prueba su habilidad. Pero entre todos, destacó el de los tres famosos hermanos Li, expertos en Baguazhang o Shuai Jiao. El mayor de los hermanos, conocido como La Torre de Hierro (tie ta), era especialmente conocido por su fuerza física bruta y su capacidad de absorción de golpes. Aunque Chen Zhaopi era un excelente practicante, para este desafío en particular consideró prudente delegar en la máxima autoridad del linaje: su tío Chen Fake.
Cuando Chen Fake llegó a Pekín, fue llevado a conocer a los hermanos Li. Era una tarde de verano y éstos estaban en su casa. Se quedó esperando en el patio mientras su sobrino fue al interior para hablar con ellos. El hermano mayor estaba sentado bebiendo té. Chen Zhaopi se asustó al verlo y empezó a sudar. Cuando el hermano Li le vio entrar vacilando, le preguntó si estaba preparado, a lo que él respondió: «¿no querías ver el arte marcial de la familia Chen?». Li respondió gritando, levantándose y golpeando fuertemente la mesa, propulsando los tazones de té por el aire. Entonces Chen Fake entró y pelearon: el mayor de los hermanos Li, el apodado La Torre de Hierro, intentó empujar a Chen Fake usando su fuerza bruta, pero el maestro de Taichi utilizó un fajin desde el pecho, haciendo que el hermano Li saliese despedido "como si hubiera tocado un cable eléctrico" y arrojado contra el alféizar de la ventana. Los otros dos hermanos Li se asustaron, quedándose en estado de shock, y se escabulleron como los gatos.
Llegada a Pekín.
Chen Zhaopi trabajaba en el negocio del transporte de hierbas medicinales de su ciudad natal a Pekín. Aunque el estilo Yang de Taichi era el más practicado en la ciudad, se sabía que había llegado desde la aldea de los Chen a través de Yang Luchan. Varios miembros de la comunidad de Henan estaban muy contentos de saber que Chen Zhaopi era de esa aldea, de modo que lo invitaron a enseñar Taichi en la ciudad. Cuando Wei Taoming, el alcalde de Nanjing (la capital en ese momento) lo supo, envió un gran incentivo monetario para que Chen Zhaopi se trasladara a su ciudad a enseñar el arte, concretamente en la Academia Central de Guoshu, que en esos momentos era el centro neurálgico de las artes marciales del gobierno nacionalista. Indeciso entre la opción de ganar más dinero o mantener la relación que se iba a forjar entre él y sus nuevos alumnos (que, en realidad, habían aprendido durante un corto período de tiempo), resolvió el dilema contando a sus estudiantes de Pekín que él había aprendido Taichi de su tercer tío, cuya habilidad era mucho mayor que la suya. De este modo, aunque él se fuese a Nanjing, Pekín se quedaría con un representante del linaje Chen. Por ello, y tras el incidente con los hermanos Li, invitó a Chen Fake a establecerse en Pekín para enseñar Taichi.
Antes de que marchase definitivamente a la ciudad, Chen fake invitó a sus estudiantes y familiares al santuario de la familia Chen para hacer una fiesta de despedida y practicar un poco de Taichi. Una niña de la aldea llamada Chen Liqing (1919-2009), que entonces contaba con tan sólo nueve años, se escondió en el santuario antes de que llegasen los adultos, pues tenía interés en observar las exhibiciones de Taichi. Después de que algunos estudiantes terminasen su demostración, fue el turno de Chen Fake. Según contó Chen Liqing, cuando dio una patada en el suelo cayó polvo y arena de la azotea y se escuchó un crujido, y cuando utilizaba el fajin hacía que las llamas de las lámparas cercanas empezaran a parpadear. Para finalizar, Chen Fake practicó Tuishou con sus alumnos, haciendo que algunos volaran hasta la pared. Esta fue la única demostración de Chen Fake que Chen Liqing pudo ver, pero estaba tan impresionada que, durante generaciones, contó la historia. Esta niña terminaría siendo la primera mujer de la historia en ser reconocida como maestra de Taichi del linaje de la familia Chen, dedicaría su vida a investigar la historia y la teoría del Taichi y recuperaría una forma de 108 movimientos, considerada perdida.
Chen Zhaopi trabajaba en el negocio del transporte de hierbas medicinales de su ciudad natal a Pekín. Aunque el estilo Yang de Taichi era el más practicado en la ciudad, se sabía que había llegado desde la aldea de los Chen a través de Yang Luchan. Varios miembros de la comunidad de Henan estaban muy contentos de saber que Chen Zhaopi era de esa aldea, de modo que lo invitaron a enseñar Taichi en la ciudad. Cuando Wei Taoming, el alcalde de Nanjing (la capital en ese momento) lo supo, envió un gran incentivo monetario para que Chen Zhaopi se trasladara a su ciudad a enseñar el arte, concretamente en la Academia Central de Guoshu, que en esos momentos era el centro neurálgico de las artes marciales del gobierno nacionalista. Indeciso entre la opción de ganar más dinero o mantener la relación que se iba a forjar entre él y sus nuevos alumnos (que, en realidad, habían aprendido durante un corto período de tiempo), resolvió el dilema contando a sus estudiantes de Pekín que él había aprendido Taichi de su tercer tío, cuya habilidad era mucho mayor que la suya. De este modo, aunque él se fuese a Nanjing, Pekín se quedaría con un representante del linaje Chen. Por ello, y tras el incidente con los hermanos Li, invitó a Chen Fake a establecerse en Pekín para enseñar Taichi.
Antes de que marchase definitivamente a la ciudad, Chen fake invitó a sus estudiantes y familiares al santuario de la familia Chen para hacer una fiesta de despedida y practicar un poco de Taichi. Una niña de la aldea llamada Chen Liqing (1919-2009), que entonces contaba con tan sólo nueve años, se escondió en el santuario antes de que llegasen los adultos, pues tenía interés en observar las exhibiciones de Taichi. Después de que algunos estudiantes terminasen su demostración, fue el turno de Chen Fake. Según contó Chen Liqing, cuando dio una patada en el suelo cayó polvo y arena de la azotea y se escuchó un crujido, y cuando utilizaba el fajin hacía que las llamas de las lámparas cercanas empezaran a parpadear. Para finalizar, Chen Fake practicó Tuishou con sus alumnos, haciendo que algunos volaran hasta la pared. Esta fue la única demostración de Chen Fake que Chen Liqing pudo ver, pero estaba tan impresionada que, durante generaciones, contó la historia. Esta niña terminaría siendo la primera mujer de la historia en ser reconocida como maestra de Taichi del linaje de la familia Chen, dedicaría su vida a investigar la historia y la teoría del Taichi y recuperaría una forma de 108 movimientos, considerada perdida.
El maestro Chen Fake se estableció definitivamente en Pekín en 1928, a la edad de 41 años. Se instaló en el distrito de Xuanwu, una zona con una densidad de maestros de artes marciales sin precedentes. A diferencia de la enseñanza cerrada de la aldea, Chen Fake comenzó a enseñar en espacios abiertos como la Plaza de las Artes Marciales de la Puerta Xuanwu y, ocasionalmente, en los terrenos del Templo del Cielo (Tiantan). En este escenario cosmopolita, su técnica fue sometida a un escrutinio diario por parte de expertos en Baguazhang, Xingyi, Tongbeiquan y lucha (Shuai Jiao), entre otros. Estos encuentros no eran peleas callejeras, sino 'desafíos de cortesía'. Chen Fake se hizo legendario por su capacidad de aplicar fajin (fuerza explosiva) para neutralizar y desplazar a sus oponentes sin causarles la más mínima lesión, lo que en el código del wude (ética marcial) se consideraba la máxima expresión de maestría. Esta mezcla de invencibilidad y benevolencia atrajo no solo a luchadores, sino a la élite intelectual de la época, como el célebre historiador Tang Hao, quien sería uno de los primeros en documentar el linaje Chen gracias a la transparencia de Chen Fake.
Fue en estos parques y plazas donde Chen Fake comenzó lo que los maestros de la línea de Pekín denominan 'limpiar la forma': al enseñar a una clase urbana de intelectuales y profesionales de la ciudad, que no poseían la fuerza física bruta de los campesinos de Henan, el maestro de Taichi refinó la estructura del estilo, enfatizó la precisión biomecánica, redujo los movimientos superfluos y perfeccionó el uso del eje central y la rotación del dantian. Este proceso de sofisticación técnica, necesario para adaptar un arte de combate rural a un sistema de salud y defensa de alta eficiencia.
Fue en estos parques y plazas donde Chen Fake comenzó lo que los maestros de la línea de Pekín denominan 'limpiar la forma': al enseñar a una clase urbana de intelectuales y profesionales de la ciudad, que no poseían la fuerza física bruta de los campesinos de Henan, el maestro de Taichi refinó la estructura del estilo, enfatizó la precisión biomecánica, redujo los movimientos superfluos y perfeccionó el uso del eje central y la rotación del dantian. Este proceso de sofisticación técnica, necesario para adaptar un arte de combate rural a un sistema de salud y defensa de alta eficiencia.
El maestro que escuchaba con los pies.
Una de las pruebas más asombrosas de la sensibilidad (ting jin) de Chen Fake ocurrió en sus primeros años en Pekín, entre 1928 y 1932, cuando aún estaba establecido en el área de Xuanwu (un distrito con mucha tradición de artes marciales). Los desafíos eran casi diarios porque los maestros locales querían probar al recién llegado de Chenjiagou. Según relatana su sobrino, Chen Zhaopi, en una ocasión quien desafió a Chen Fake fue un maestro de esgrima de Baguazhang o de un estilo de sable del Norte (según versiones). Chen Fake estaba sentado en una silla de madera sin respaldo, bebiendo té. El oponente le instó a levantarse para pelear, a lo que Fake respondió: «no es necesario, si puedes tocarme mientras estoy sentado, habré perdido». Cuando el oponente lanzó la estocada, Chen Fake no bloqueó, sino que usó un movimiento de "pies envolventes" (chán). En lugar de oponer resistencia, dejó que el arma pasara cerca de su cuerpo, la atrapó con el empeine y el tobillo y, mediante una rotación de cadera (sentado), desvió la inercia del atacante hacia el suelo. El atacante perdió el equilibrio porque su propia fuerza fue usada contra él, y el arma quedó inmovilizada bajo el pie de Chen Fake.
Una de las pruebas más asombrosas de la sensibilidad (ting jin) de Chen Fake ocurrió en sus primeros años en Pekín, entre 1928 y 1932, cuando aún estaba establecido en el área de Xuanwu (un distrito con mucha tradición de artes marciales). Los desafíos eran casi diarios porque los maestros locales querían probar al recién llegado de Chenjiagou. Según relatana su sobrino, Chen Zhaopi, en una ocasión quien desafió a Chen Fake fue un maestro de esgrima de Baguazhang o de un estilo de sable del Norte (según versiones). Chen Fake estaba sentado en una silla de madera sin respaldo, bebiendo té. El oponente le instó a levantarse para pelear, a lo que Fake respondió: «no es necesario, si puedes tocarme mientras estoy sentado, habré perdido». Cuando el oponente lanzó la estocada, Chen Fake no bloqueó, sino que usó un movimiento de "pies envolventes" (chán). En lugar de oponer resistencia, dejó que el arma pasara cerca de su cuerpo, la atrapó con el empeine y el tobillo y, mediante una rotación de cadera (sentado), desvió la inercia del atacante hacia el suelo. El atacante perdió el equilibrio porque su propia fuerza fue usada contra él, y el arma quedó inmovilizada bajo el pie de Chen Fake.
El maestro de las manos pesadas.
En una ocasión, un famoso maestro de Tongbeiquan intentó probar su fuerza. Chen Fake simplemente puso su brazo sobre el del oponente y el maestro sintió que un bloque de hierro caía sobre él y, por mucho que intentó usar su fuerza, no pudo mover el brazo de Chen Fake ni un milímetro. Lo curioso es que Chen Fake parecía estar totalmente relajado, charlando y sonriendo.
Otra historia cuenta que una noche un ladrón entró en su casa. Chen Fake lo escuchó y, en lugar de golpearlo, lo inmovilizó suavemente contra la pared usando solo un dedo en un punto de presión. Luego, le dio algo de dinero y comida, diciéndole que si tenía tanta necesidad no hacía falta robar, sino pedir ayuda. El ladrón, avergonzado, nunca volvió a delinquir.
En una ocasión, un famoso maestro de Tongbeiquan intentó probar su fuerza. Chen Fake simplemente puso su brazo sobre el del oponente y el maestro sintió que un bloque de hierro caía sobre él y, por mucho que intentó usar su fuerza, no pudo mover el brazo de Chen Fake ni un milímetro. Lo curioso es que Chen Fake parecía estar totalmente relajado, charlando y sonriendo.
Otra historia cuenta que una noche un ladrón entró en su casa. Chen Fake lo escuchó y, en lugar de golpearlo, lo inmovilizó suavemente contra la pared usando solo un dedo en un punto de presión. Luego, le dio algo de dinero y comida, diciéndole que si tenía tanta necesidad no hacía falta robar, sino pedir ayuda. El ladrón, avergonzado, nunca volvió a delinquir.
Liu Musan.
Quizá la más conocida de las primeras historias sobre Chen Fake en Pekín se sitúa en el año 1929, poco después de su llegada a la ciudad. Hong Junsheng, quien más tarde sería discípulos de Chen Fake y que estudiaba Taichi del estilo Wu con Liu Musan, leyó un artículo en un periódico de Pekín que llamó la atención de ambos: «Yang Xiaolou, actor destacado de la ópera de Pekín, practica Taichi del estilo Chen con Chen Fake, de la aldea Chen». Liu Musan y sus alumnos se mostraron interesados y quisieron aprender más acerca del estilo Chen, ya que sabían que el estilo Yang venía de ahí. Decidieron invitar a Chen Fake a la casa de Liu Musan para negociar su enseñanza.
Al llegar, y después de saludarlos cordialmente, se quitó la chaqueta y comenzó una demostración en el patio. Con la idea de que una buena habilidad y un gran nivel requieren de movimientos lentos, los estudiantes de Liu Musan estaban preparados para pasar 1 ó 2 horas para ver la demostración del destacado maestro de Taichi. Se quedaron atónitos al comprobar que tardó menos de 20 minutos en terminar las dos rutinas tradicionales: Yilu y Erlu (unos 10-12 min para la Yilu y 6-8 min para la Erlu). No sólo hubo movimientos rápidos, sino también estampidas con los pies, saltos y expresiones de fajin con sonido al golpear. Chen Fake no lo hizo así por prisa, sino para demostrar la continuidad del chansijin a alta velocidad. Una vez que Chen Fake se fue de la casa, hubo un gran revuelo entre los estudiantes de Liu Musan: «el Taichi requiere de caminar como un gato, pero en estas estampidas en las que el polvo y la arena caían del techo no hay nada del pisar de un gato. Además, al expresar el jin debe ser como la elaboración del hilo de seda de un capullo, pero con movimientos tan rápidos seguramente el hilo de seda se rompería». Como la experiencia y habilidades de Liu Musan eran mayores que las de sus alumnos, comprendió la demostración de Chen Fake y les respondió: «aunque eran movimientos rápidos, éstos seguían un movimiento circular. Había muchas técnicas de fajin, pero eran ejecutadas desde la relajación y, mirando sus brazos, podía apreciarse cómo sus músculos no se tensaban. Parecía ser totalmente un arte interno. Como ya le hemos invitado para que venga a enseñar, será mejor que aprendamos de él. Una vez terminemos las formas, practicaremos empuje de manos. Si su habilidad es mayor que la mía seguiremos estudiando. De lo contrario, no perderemos más dinero». A partir de entonces, cada persona contribuyó con unos 2 yuanes al mes. Chen Fake comenzó a enseñarles tres veces por semana.
Después de un tiempo, cuando habían aprendido las dos rutinas principales, Liu Musan tuvo la primera sesión de Tuishou con el maestro Chen Fake. Los estudiantes esperaban que ambos maestros tuviesen un nivel más o menos similar. Sin embargo, la diferencia entre ellos fue tan grande y evidente que quedaron todos atónitos: Liu Musan parecía como un niño de dos años en manos de Chen Fake y era totalmente incapaz de controlar sus propios movimientos: su cuerpo se inclinaba hacia adelante cuando Chen Fake tiraba de él, y caía hacia atrás cuando le presionaba. La cintura estaba totalmente rota y parecía no haber enraizamiento. Liu Musan era un experto, pero al tocar a Chen Fake, sintió que su propia estructura se colapsaba. Y es que el Taichi de Chen Fake no solo desviaba la fuerza, sino que "vaciaba" al oponente y, técnicamente, lo que le sucedió a Liu Musan es que Chen Fake le quitó el eje central (zhong ding). Incluso la articulación del codo de Liu Musan se lesionó en un ejercicio de tracción de Chen Fake, y el dolor le duró más de un mes. Tras este episodio, los estudiantes de Chen Fake estaban tan intimidados que no se atrevían a practicar Tuishou con su maestro. Sin embargo, la humildad de Chen Fake se hizo patente en su reflexión: «la lesión de Liu Musan fue culpa mía al no ser consciente de la poca resistencia que tenía en ese momento. Sólo relajaos y seguid los movimientos. Por mi parte, prestaré más atención. Es inaceptable lastimar a la gente en la enseñanza del Tuishou». A partir de este momento, Chen Fake decidió desarrollar un método de enseñanza más progresivo para los urbanitas de Pekín, lo que llevó a la creación de una metodología más pedagógica que la que existía en Chenjiagou.
Tras el encuentro con Liu Musan, debido a su equilibrio entre habilidad técnica y altura moral, Chen Fake fue honrado en los círculos marciales de la capital con el título de "maestro de las tres perfecciones". Cuando hablamos de las Tres Perfecciones del Taichi (Taiji San Jue - 太极三绝) nos referimos a:
Chen Fake tuvo muchos más encuentros con diferentes maestros de artes marciales de Pekín. Lo que asombró a los maestros de la capital no fue solo la eficacia de Chen Fake, sino la naturaleza única de su movimiento: su práctica se definía como un gongfu jia (estructura de habilidad), donde la suavidad externa escondía una densidad interna comparable al acero. A diferencia de las formas más abiertas de la aldea, su estilo en Pekín se volvió compacto y altamente sofisticado, caracterizado por círculos pequeños y una rotación espiral (chansijin) constante. Su golpe no era un impacto seco, sino una fuerza de vibración elástica (tan dou jin) que le permitía emitir fuerza en distancias mínimas. Años más tardes sus discípulos describirían la técnica de Chen Fake como «tan rápida como un relámpago y tan pesada como el monte Tai» (dong ru shandian, zhong ru taishan - 动如闪电,重如泰山).
Quizá la más conocida de las primeras historias sobre Chen Fake en Pekín se sitúa en el año 1929, poco después de su llegada a la ciudad. Hong Junsheng, quien más tarde sería discípulos de Chen Fake y que estudiaba Taichi del estilo Wu con Liu Musan, leyó un artículo en un periódico de Pekín que llamó la atención de ambos: «Yang Xiaolou, actor destacado de la ópera de Pekín, practica Taichi del estilo Chen con Chen Fake, de la aldea Chen». Liu Musan y sus alumnos se mostraron interesados y quisieron aprender más acerca del estilo Chen, ya que sabían que el estilo Yang venía de ahí. Decidieron invitar a Chen Fake a la casa de Liu Musan para negociar su enseñanza.
Al llegar, y después de saludarlos cordialmente, se quitó la chaqueta y comenzó una demostración en el patio. Con la idea de que una buena habilidad y un gran nivel requieren de movimientos lentos, los estudiantes de Liu Musan estaban preparados para pasar 1 ó 2 horas para ver la demostración del destacado maestro de Taichi. Se quedaron atónitos al comprobar que tardó menos de 20 minutos en terminar las dos rutinas tradicionales: Yilu y Erlu (unos 10-12 min para la Yilu y 6-8 min para la Erlu). No sólo hubo movimientos rápidos, sino también estampidas con los pies, saltos y expresiones de fajin con sonido al golpear. Chen Fake no lo hizo así por prisa, sino para demostrar la continuidad del chansijin a alta velocidad. Una vez que Chen Fake se fue de la casa, hubo un gran revuelo entre los estudiantes de Liu Musan: «el Taichi requiere de caminar como un gato, pero en estas estampidas en las que el polvo y la arena caían del techo no hay nada del pisar de un gato. Además, al expresar el jin debe ser como la elaboración del hilo de seda de un capullo, pero con movimientos tan rápidos seguramente el hilo de seda se rompería». Como la experiencia y habilidades de Liu Musan eran mayores que las de sus alumnos, comprendió la demostración de Chen Fake y les respondió: «aunque eran movimientos rápidos, éstos seguían un movimiento circular. Había muchas técnicas de fajin, pero eran ejecutadas desde la relajación y, mirando sus brazos, podía apreciarse cómo sus músculos no se tensaban. Parecía ser totalmente un arte interno. Como ya le hemos invitado para que venga a enseñar, será mejor que aprendamos de él. Una vez terminemos las formas, practicaremos empuje de manos. Si su habilidad es mayor que la mía seguiremos estudiando. De lo contrario, no perderemos más dinero». A partir de entonces, cada persona contribuyó con unos 2 yuanes al mes. Chen Fake comenzó a enseñarles tres veces por semana.
Después de un tiempo, cuando habían aprendido las dos rutinas principales, Liu Musan tuvo la primera sesión de Tuishou con el maestro Chen Fake. Los estudiantes esperaban que ambos maestros tuviesen un nivel más o menos similar. Sin embargo, la diferencia entre ellos fue tan grande y evidente que quedaron todos atónitos: Liu Musan parecía como un niño de dos años en manos de Chen Fake y era totalmente incapaz de controlar sus propios movimientos: su cuerpo se inclinaba hacia adelante cuando Chen Fake tiraba de él, y caía hacia atrás cuando le presionaba. La cintura estaba totalmente rota y parecía no haber enraizamiento. Liu Musan era un experto, pero al tocar a Chen Fake, sintió que su propia estructura se colapsaba. Y es que el Taichi de Chen Fake no solo desviaba la fuerza, sino que "vaciaba" al oponente y, técnicamente, lo que le sucedió a Liu Musan es que Chen Fake le quitó el eje central (zhong ding). Incluso la articulación del codo de Liu Musan se lesionó en un ejercicio de tracción de Chen Fake, y el dolor le duró más de un mes. Tras este episodio, los estudiantes de Chen Fake estaban tan intimidados que no se atrevían a practicar Tuishou con su maestro. Sin embargo, la humildad de Chen Fake se hizo patente en su reflexión: «la lesión de Liu Musan fue culpa mía al no ser consciente de la poca resistencia que tenía en ese momento. Sólo relajaos y seguid los movimientos. Por mi parte, prestaré más atención. Es inaceptable lastimar a la gente en la enseñanza del Tuishou». A partir de este momento, Chen Fake decidió desarrollar un método de enseñanza más progresivo para los urbanitas de Pekín, lo que llevó a la creación de una metodología más pedagógica que la que existía en Chenjiagou.
Tras el encuentro con Liu Musan, debido a su equilibrio entre habilidad técnica y altura moral, Chen Fake fue honrado en los círculos marciales de la capital con el título de "maestro de las tres perfecciones". Cuando hablamos de las Tres Perfecciones del Taichi (Taiji San Jue - 太极三绝) nos referimos a:
- Quan Jue (拳绝) - Perfección en la Forma. Se refiere a su ejecución de la rutina (gongfu jia). No solo era estéticamente impecable, sino que cada micromovimiento contenía la intención y la estructura marcial real.
- Shou Jue (手绝) - Perfección en las Manos (Tuishou). Se refiere a su "habilidad de manos" o sensibilidad. Como en el caso de Liu Musan, su capacidad para "escuchar" la fuerza del otro (ting jin) y controlarla era considerada insuperable.
- De Jue (德绝) - Perfección en la Virtud (wude). Esta es la más importante para su legado. Se refiere a su integridad moral. Nunca aceptó un desafío por ego, nunca hirió gravemente a un oponente por soberbia y mantuvo una humildad absoluta pese a ser reconocido como el mejor de su tiempo.
Chen Fake tuvo muchos más encuentros con diferentes maestros de artes marciales de Pekín. Lo que asombró a los maestros de la capital no fue solo la eficacia de Chen Fake, sino la naturaleza única de su movimiento: su práctica se definía como un gongfu jia (estructura de habilidad), donde la suavidad externa escondía una densidad interna comparable al acero. A diferencia de las formas más abiertas de la aldea, su estilo en Pekín se volvió compacto y altamente sofisticado, caracterizado por círculos pequeños y una rotación espiral (chansijin) constante. Su golpe no era un impacto seco, sino una fuerza de vibración elástica (tan dou jin) que le permitía emitir fuerza en distancias mínimas. Años más tardes sus discípulos describirían la técnica de Chen Fake como «tan rápida como un relámpago y tan pesada como el monte Tai» (dong ru shandian, zhong ru taishan - 动如闪电,重如泰山).
Desarrollo del estilo Chen de Pekín.
Durante años, motivado por su propia experiencia personal y su relación con otros maestros de Qigong, artes marciales y meditación daoísta, Chen Fake fue realizando modificaciones en las prácticas que él mismo había aprendido en Chenjiagou. Y es que, nunca contento con su nivel y habilidad, siempre se autoanalizaba y trataba de mejorar. De hecho, sus discípulos cuentan que se podía pasar horas practicando chansigong (ejercicios de desenrollar seda), siendo esta su principal práctica meditativa. Para Chen Fake, el chansigong era también "cultivar el dantian a través del movimiento espiral".
Posiblemente la persona que más influyó en Chen Fake y le llevó a desarrollar sus modificaciones en el estilo Chen fue el maestro Hu Yaozhen (1897-1973), un destacado maestro daoísta, médico tradicional chino y experto en Xinyiquan y Taichi. Además, presentaba una profunda comprensión y práctica del Qigong y la Alquimia Interna Daoísta, siendo descendiente de la escuela Longmen Pai (Puerta del Dragón, s. XII). Por otra parte, es considerado uno de los impulsores del Qigong moderno y, junto con Liu Guizhen, acuñó y popularizó en los años 50 el término "Qigong" para englobar todas las prácticas cuerpo-mente chinas. La línea Chen de Pekín, y especialmente nuestra escuela, se nutre también de él a través de uno de sus discípulos, el Dr. Li Yongchang.
Entre otras, algunas de las modificaciones más destacadas de Chen Fake fueron las siguientes:
Durante años, motivado por su propia experiencia personal y su relación con otros maestros de Qigong, artes marciales y meditación daoísta, Chen Fake fue realizando modificaciones en las prácticas que él mismo había aprendido en Chenjiagou. Y es que, nunca contento con su nivel y habilidad, siempre se autoanalizaba y trataba de mejorar. De hecho, sus discípulos cuentan que se podía pasar horas practicando chansigong (ejercicios de desenrollar seda), siendo esta su principal práctica meditativa. Para Chen Fake, el chansigong era también "cultivar el dantian a través del movimiento espiral".
Posiblemente la persona que más influyó en Chen Fake y le llevó a desarrollar sus modificaciones en el estilo Chen fue el maestro Hu Yaozhen (1897-1973), un destacado maestro daoísta, médico tradicional chino y experto en Xinyiquan y Taichi. Además, presentaba una profunda comprensión y práctica del Qigong y la Alquimia Interna Daoísta, siendo descendiente de la escuela Longmen Pai (Puerta del Dragón, s. XII). Por otra parte, es considerado uno de los impulsores del Qigong moderno y, junto con Liu Guizhen, acuñó y popularizó en los años 50 el término "Qigong" para englobar todas las prácticas cuerpo-mente chinas. La línea Chen de Pekín, y especialmente nuestra escuela, se nutre también de él a través de uno de sus discípulos, el Dr. Li Yongchang.
Entre otras, algunas de las modificaciones más destacadas de Chen Fake fueron las siguientes:
- Aumentó el número de movimientos de las dos rutinas principales: Yilu (1ª rutina) pasó de 74 a 83 movimientos y Erlu (2ª rutina) de 44 a 71 movimientos. Chen Fake no "inventó" técnicas nuevas, sino que desglosó las transiciones y muchas aplicaciones ocultas en las formas (taolu) se hicieron más explícitas.
- Incluyó un mayor uso del chansijing (movimientos de desenrollar seda), marcando más los movimientos en espiral. Integró la espiral no sólo en los brazos, sino en las muñecas, los tobillos y, sobre todo, en las vértebras. En la línea de Pekín, si una parte del cuerpo se mueve, todo el cuerpo debe estar enrollando o desenrollando seda.
- Prestó especial atención al movimiento, concentración y cultivo interno del dantian. Bajo la influencia de las prácticas de alquimia interna de Hu Yaozhen, Chen Fake transformó el centro de gravedad en un "crisol" energético: integró la rotación del dantian con los tres planos del espacio, buscando una rotación tridimensional (esférica) y, desde la perspectiva taoísta, esto no solo permite que el fajin sea multidireccional y espontáneo, sino que convierte al dantian en el motor de la órbita microcósmica, unificando la intención (yi) con la energía vital (qì) en cada movimiento.
- Añadió mayor atención al movimiento ondulatorio de la columna, con el objetivo de entrenar la pequeña órbita microcósmica. Este es otro de los puntos donde se nota más la influencia del maestro Hu Yaozhen. El movimiento ondulatorio de la columna (shen fa) no sólo genera potencia marcial, sino que actúa como un bombeo para el líquido cefalorraquídeo y la energía a través de los canales Dumai y Renmai, estimulando así el sistema nervioso central mediante la articulación vertebral.
- Dio más visibilidad a los repliegues en muchas técnicas y puso mayor énfasis en los movimientos de qinna, es decir, agarres, palancas y luxaciones a las articulaciones. Esos repliegues son, en realidad, técnicas de desarticulación y control. En la línea de Pekín, cada vez que un brazo se repliega, se está ejecutando una palanca (qinna) o una preparación para un golpe de corta distancia (cun jin).
- Dio más importancia a los principios de suavidad (mian), relajación (song) y circulación (yuan) de la energía, lo que se puede apreciar en los pisotones, sacudidas o técnicas de fajin.
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Grabación de las formas de Chen Fake, realizadas por dos discípulos. A la izquierda, grabación de Yilu (Primera Rutina) de Taichi del estilo Chen, realizada por el maestro Tian Xiuchen. A la derecha, grabación de Erlu (Segunda Rutina) de Taichi del estilo Chen, realizada por el maestro Lei Muni (Universidad de Deportes de Pekín, 1979).
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Tras años de estudio e investigación, no fue hasta mediados de los años 40 que comenzaría a enseñar las rutinas con estas variaciones, y únicamente a sus alumnos más cercanos. Por eso históricamente se ha dividido a los estudiantes de Chen Fake en dos grupos: el primer grupo, es decir, las personas que estudiaron con él desde su llegada a Pekín hasta principios de los años 40, y el segundo grupo, quienes aprendieron, practicaron y, tras su muerte, enseñaron taichi con las variaciones realizadas por su maestro.
Aunque con el tiempo Chen Fake consideró que no era necesario enseñar todo el trabajo de armas que él había aprendido en Chenjiagou, transmitió a sus discípulos más cercanos el manejo del palo corto, palo largo, espada y sable, destacando una forma de espada de 58 movimientos. La mayor experta en espada de la época fue considerada su hija, Chen Yuxia, y muchos discípulos de Chen Fake, como por ejemplo Hong Jungsheng, animarían a sus alumnos/as a aprender o perfeccionar el manejo de este arma con ella. |
Forma de 58 movimientos de Taiji Jian (espada), realizada por el maestro Lei Muni (2ª generación línea de Pekín).
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Método de enseñanza.
El método de enseñanza de Chen Fake era claro y conciso. Insistía en que cada movimiento comenzara con una postura correcta, revisando minuciosamente las alineaciones de brazos y piernas, los arcos y la coordinación del cuerpo en su conjunto. Consideraba esencial que los principiantes practicaran despacio y, sólo desde ahí, lograr la fluidez y estabilidad en el movimiento. Sin embargo, la lentitud no era un objetivo en sí mismo, sino un método de aprendizaje que, en sus propias palabras, «aumenta la carga en las piernas, lo que también es beneficioso para fortalecer la base». Este es un principio de fisiología del ejercicio: utilizar la lentitud para desarrollar la fuerza isométrica y la resistencia del tejido conectivo (tendones y fascias). En la práctica del Taichi no se habla, por tanto, de una lentitud relajada o vacía, sino una lentitud "densa" para, como dicen los clásicos, buscar "la fuerza en la quietud".
Sin importarle cuantos alumnos hubiera presentes, Chen Fake explicaba y demostraba detalladamente, y de manera individual, la función de cada movimiento. Al corregir la alineación manualmente, el alumno sentía la estructura correcta en sus propios huesos. También respondía pacientemente a cualquier pregunta que sus alumnos le formulasen.
Chen Fake consideraba tres etapas en el aprendizaje del Taichi:
Como él mismo decía: «aprender Taichi no sólo es entender la teoría, sino también practicarla en todo el cuerpo para no desperdiciar el esfuerzo y lograr resultados». Cuando el estudiante completaba la primera rutina (Yilu), debía practicarla durante al menos seis meses antes de aprender la segunda rutina (Erlu). Esto era así porque Yilu (primera rutina) construye el cuerpo y la salud. mientras que Erlu (segunda rutina) lo pone a prueba con la velocidad y la potencia explosiva. Chen Fake sabía que si un alumno hacía fajin sin tener una base de Yilu sólida, se podía lesionar las articulaciones.
En cuanto al empuje de manos (tuishou) y el uso de armas, consideraba que debían ser enseñados cuando se hubiese alcanzado un determinado nivel. Chen Fake consideraba el tuishou como un laboratorio donde se validaba la estructura interna. Su enfoque no residía en la victoria física, sino en el desarrollo de la sensibilidad táctil (ting jin) y la adherencia constante. Bajo su método, el tuishou se convertía en un ejercicio de 'escucha profunda', donde el practicante aprendía a neutralizar la fuerza del oponente mediante círculos casi invisibles, aplicando los principios de no resistir ni separarse (zhan lian nian sui). Para el maestro, un tuishou correcto era aquel donde la suavidad externa era capaz de controlar la dureza más extrema. En cuanto al manejo de las armas, Chen Fake no buscaba la vistosidad, sino la unificación total entre el objeto y la intención del practicante. Para él, el sable, la espada o el palo eran extensiones de la estructura interna: si el dantian no gobernaba el arma, el movimiento carecía de valor marcial. Especialmente célebre fue su dominio de la vibración elástica aplicada a las armas largas y el uso del palo corto (bang) como herramienta para refinar la fuerza espiral de las muñecas y los dedos. Este enfoque transformó el entrenamiento de armas en un método avanzado de neigong (trabajo interno), donde la precisión y la fluidez debían ser idénticas a las de la práctica de mano vacía.
Chen Fake cobraba una tasa de estudio (xue fei) de alrededor de 3'5 yuanes a sus alumnos en Pekín. En los años 30-40, esta cantidad no era una suma insignificante, pero tampoco era una fortuna. Por ejemplo, a finales de los años 30, el salario mensual de un trabajador promedio en Pekín podía rondar los 10-20 yuanes, un plato de comida sencilla en un restaurante barato costaba menos de 0'2 yuanes y alquilar una habitación modesta podía costar entre 5-10 yuanes al mes. Por tanto, el precio por estudiar con Chen Fake no era especialmente barato, aunque tampoco inalcanzable para alguien con interés real. Además, Chen Fake no rechazaba alumnos por falta de dinero y se sabe que, en algunos casos, enseñó gratuitamente. De hecho, a menudo, Chen Fake usaba ese dinero para ayudar a sus propios alumnos que pasaban hambre o para organizar cenas tras los entrenamientos. Esto transformaba el pago en una especie de "fondo común" para la comunidad marcial, más que en un beneficio personal. Esto refuerza la idea de que su objetivo no era enriquecerse, sino preservar y difundir el taichi de la familia Chen. Aunque hoy en día su tarifa parecería ridícula, en su contexto, el precio representaba un compromiso serio con el aprendizaje, asegurando que los alumnos valoraran la enseñanza y la práctica.
El método de enseñanza de Chen Fake era claro y conciso. Insistía en que cada movimiento comenzara con una postura correcta, revisando minuciosamente las alineaciones de brazos y piernas, los arcos y la coordinación del cuerpo en su conjunto. Consideraba esencial que los principiantes practicaran despacio y, sólo desde ahí, lograr la fluidez y estabilidad en el movimiento. Sin embargo, la lentitud no era un objetivo en sí mismo, sino un método de aprendizaje que, en sus propias palabras, «aumenta la carga en las piernas, lo que también es beneficioso para fortalecer la base». Este es un principio de fisiología del ejercicio: utilizar la lentitud para desarrollar la fuerza isométrica y la resistencia del tejido conectivo (tendones y fascias). En la práctica del Taichi no se habla, por tanto, de una lentitud relajada o vacía, sino una lentitud "densa" para, como dicen los clásicos, buscar "la fuerza en la quietud".
Sin importarle cuantos alumnos hubiera presentes, Chen Fake explicaba y demostraba detalladamente, y de manera individual, la función de cada movimiento. Al corregir la alineación manualmente, el alumno sentía la estructura correcta en sus propios huesos. También respondía pacientemente a cualquier pregunta que sus alumnos le formulasen.
Chen Fake consideraba tres etapas en el aprendizaje del Taichi:
- Construir la base (jichu), es decir, aprender correctamente los movimientos básicos, la alineación y la coordinación.
- Dominar las formas (xing), no sólo en el sentido de memorización de los movimientos, sino también desarrollando en ellos los principios básicos
- Intención y función (yi yong), familiarizarse con los principios y comprender su función, el por qué de cada movimiento.
Como él mismo decía: «aprender Taichi no sólo es entender la teoría, sino también practicarla en todo el cuerpo para no desperdiciar el esfuerzo y lograr resultados». Cuando el estudiante completaba la primera rutina (Yilu), debía practicarla durante al menos seis meses antes de aprender la segunda rutina (Erlu). Esto era así porque Yilu (primera rutina) construye el cuerpo y la salud. mientras que Erlu (segunda rutina) lo pone a prueba con la velocidad y la potencia explosiva. Chen Fake sabía que si un alumno hacía fajin sin tener una base de Yilu sólida, se podía lesionar las articulaciones.
En cuanto al empuje de manos (tuishou) y el uso de armas, consideraba que debían ser enseñados cuando se hubiese alcanzado un determinado nivel. Chen Fake consideraba el tuishou como un laboratorio donde se validaba la estructura interna. Su enfoque no residía en la victoria física, sino en el desarrollo de la sensibilidad táctil (ting jin) y la adherencia constante. Bajo su método, el tuishou se convertía en un ejercicio de 'escucha profunda', donde el practicante aprendía a neutralizar la fuerza del oponente mediante círculos casi invisibles, aplicando los principios de no resistir ni separarse (zhan lian nian sui). Para el maestro, un tuishou correcto era aquel donde la suavidad externa era capaz de controlar la dureza más extrema. En cuanto al manejo de las armas, Chen Fake no buscaba la vistosidad, sino la unificación total entre el objeto y la intención del practicante. Para él, el sable, la espada o el palo eran extensiones de la estructura interna: si el dantian no gobernaba el arma, el movimiento carecía de valor marcial. Especialmente célebre fue su dominio de la vibración elástica aplicada a las armas largas y el uso del palo corto (bang) como herramienta para refinar la fuerza espiral de las muñecas y los dedos. Este enfoque transformó el entrenamiento de armas en un método avanzado de neigong (trabajo interno), donde la precisión y la fluidez debían ser idénticas a las de la práctica de mano vacía.
Chen Fake cobraba una tasa de estudio (xue fei) de alrededor de 3'5 yuanes a sus alumnos en Pekín. En los años 30-40, esta cantidad no era una suma insignificante, pero tampoco era una fortuna. Por ejemplo, a finales de los años 30, el salario mensual de un trabajador promedio en Pekín podía rondar los 10-20 yuanes, un plato de comida sencilla en un restaurante barato costaba menos de 0'2 yuanes y alquilar una habitación modesta podía costar entre 5-10 yuanes al mes. Por tanto, el precio por estudiar con Chen Fake no era especialmente barato, aunque tampoco inalcanzable para alguien con interés real. Además, Chen Fake no rechazaba alumnos por falta de dinero y se sabe que, en algunos casos, enseñó gratuitamente. De hecho, a menudo, Chen Fake usaba ese dinero para ayudar a sus propios alumnos que pasaban hambre o para organizar cenas tras los entrenamientos. Esto transformaba el pago en una especie de "fondo común" para la comunidad marcial, más que en un beneficio personal. Esto refuerza la idea de que su objetivo no era enriquecerse, sino preservar y difundir el taichi de la familia Chen. Aunque hoy en día su tarifa parecería ridícula, en su contexto, el precio representaba un compromiso serio con el aprendizaje, asegurando que los alumnos valoraran la enseñanza y la práctica.
Chen Fake tenía apariencia de hombre robusto, con hombros anchos y cintura fuerte. Era una persona noble y modesta, muy poco hablador y que solía transmitir serenidad. Sus enseñanzas no se limitaban únicamente a enseñar rutinas de movimientos o realizar determinadas prácticas; más bien trataba de transmitir que los principios del taichi, la medicina china y la filosofía daoísta deben integrarse y verse reflejados en la vida cotidiana. Como explicaban algunos de sus discípulos, Chen Fake no practicaba Taichi, era Taichi. Y es que, a pesar de que Chen Fake fue considerado uno de los mejores luchadores de su época, y existen multitud de historias sobre sus pericias marciales, para él la grandeza de un maestro no estaba en cuántos combates pudiesen ganar él o sus alumnos, o la fama adquirida por ello, sino en la bondad, la calidad humana y la honestidad. Una historia cuenta que, en una ocasión, le ofrecieron un puesto de profesor de taichi en una universidad. En la China de los años 30-40, conseguir un puesto universitario era asegurar el sustento de por vida. Chen Fake iba a aceptar, hasta que se enteró de que el profesor que estaba en ese momento iba a ser despedido para que él pudiese entrar. El maestro Chen ofreció la posibilidad de compartir las clases, pero ante la negativa de la universidad, renunció al puesto.
Otra característica de Chen Fake es que nunca hablaba mal de otros maestros u otros estilo de artes marciales. En muchas ocasiones sus alumnos le preguntaron qué estilo de Taichi era el mejor y él siempre respondía que todos eran buenos. Y cuando recibía la visita de algún maestro que le pedía un duelo, nunca humillaba a los adversarios, especialmente si estaba en presencia de los alumnos, considerando que no tenía por qué dañar la reputación de nadie. De hecho Chen Fake fue famoso por no haber hecho nunca un enemigo en 29 años en Pekín y, a pesar de haber vencido en innumerables desafíos, siempre lo hacía con tal respeto que sus oponentes acababan siendo sus amigos. La actitud y forma de ser de Chen Fake es uno de los motivos que permitió que el estilo Chen se integrara tan bien en Pekín y, al no atacar a los estilos Yang o Wu (que ya estaban establecidos allí), se ganó el respeto de toda la comunidad marcial, permitiendo una convivencia que enriqueció a todos. Que lo llamasen "Taiji Di Yi Ren" ("la persona número 1 del Taichi") no fue sólo por su técnica, sino también por su virtud y su humildad.
Otra característica de Chen Fake es que nunca hablaba mal de otros maestros u otros estilo de artes marciales. En muchas ocasiones sus alumnos le preguntaron qué estilo de Taichi era el mejor y él siempre respondía que todos eran buenos. Y cuando recibía la visita de algún maestro que le pedía un duelo, nunca humillaba a los adversarios, especialmente si estaba en presencia de los alumnos, considerando que no tenía por qué dañar la reputación de nadie. De hecho Chen Fake fue famoso por no haber hecho nunca un enemigo en 29 años en Pekín y, a pesar de haber vencido en innumerables desafíos, siempre lo hacía con tal respeto que sus oponentes acababan siendo sus amigos. La actitud y forma de ser de Chen Fake es uno de los motivos que permitió que el estilo Chen se integrara tan bien en Pekín y, al no atacar a los estilos Yang o Wu (que ya estaban establecidos allí), se ganó el respeto de toda la comunidad marcial, permitiendo una convivencia que enriqueció a todos. Que lo llamasen "Taiji Di Yi Ren" ("la persona número 1 del Taichi") no fue sólo por su técnica, sino también por su virtud y su humildad.
Ceremonia Bai Shi de transmisión del linaje tradicional de Taichi. Coincidiendo con su 60 cumpleaños, el maestro Chen Fake reconoce a varios de sus alumnos directos como discípulos (tudi), transmitiéndoles la 18ª generación del estilo Chen. En el centro el maestro Chen Fake. En la esquina superior derecha Tian Xiuchen. (Pekín, 1947)
Los discípulos de Chen Fake.
Chen Fake tuvo muchos alumnos, como por ejemplo Gu Liuxin, Yang Yichen, Niu Liang, Zhao Zhongmin, Liu Musan, Liu Zicheng, Liu Ziyuan, Chao Zhenmin, Tian Huaxuan, Li Daoyi, Li Fushou, Zhao Jiuzhou, Zhu Ruichuan, Song Liheng, Yin Yunxiao, Wang Ruizhi, Hou Zhiyi o Sun Fengqiu, entre otros. Sin embargo, el maestro Chen tuvo pocos discípulos (tudi). Es destacable, de hecho, que transmitiese su linaje a personas externas a su familia. Los ocho discípulos principales de Chen Fake fueron:
Sobre el discipulado en las artes marciales chinas hay que destacar varios aspectos importantes:
Chen Fake tuvo muchos alumnos, como por ejemplo Gu Liuxin, Yang Yichen, Niu Liang, Zhao Zhongmin, Liu Musan, Liu Zicheng, Liu Ziyuan, Chao Zhenmin, Tian Huaxuan, Li Daoyi, Li Fushou, Zhao Jiuzhou, Zhu Ruichuan, Song Liheng, Yin Yunxiao, Wang Ruizhi, Hou Zhiyi o Sun Fengqiu, entre otros. Sin embargo, el maestro Chen tuvo pocos discípulos (tudi). Es destacable, de hecho, que transmitiese su linaje a personas externas a su familia. Los ocho discípulos principales de Chen Fake fueron:
- Tian Xiuchen (田秀臣). Considerado el hermano mayor, fue el primero en enseñar el estilo Chen en la Universidad de Deportes de Pekín y el principal sistematizador de la forma.
- Feng Zhiqiang (冯志强). Conocido por su gran poder físico y por fusionar el estilo con el Neigong de Hu Yaozhen, creando más tarde la rama Hunyuan.
- Lei Muni (雷慕尼). Famoso por su técnica extremadamente suave y fluida. Tuvo un papel crucial en la difusión del estilo en los parques de Pekín y centros oficiales.
- Li Jingwu (李经梧). Un maestro de una técnica exquisita que también era experto en estilo Wu, lo que le dio una comprensión de la suavidad muy profunda.
- Hong Junsheng (洪均生). Aunque pasó gran parte de su vida en Jinan, es considerado uno de los pilares por su tiempo de estudio directo y su desarrollo del "Método Práctico".
- Li Zhongyin (李忠荫). Un discípulo muy cercano que mantuvo una técnica muy pura y tradicional, muy respetado por su lealtad al maestro.
- Xiao Qinglin (肖庆林). Menos conocido en Occidente, pero una figura clave en la preservación de las aplicaciones marciales originales.
- Chen Zhaokui (陈照奎). Aunque es familia directa, se le incluye en este grupo de "custodios" porque su especial vínculo con el resto de discípulos y porque fue quien llevó la línea de Pekín de regreso a la aldea de Chenjiagou.
Sobre el discipulado en las artes marciales chinas hay que destacar varios aspectos importantes:
- Tanto en las artes marciales tradicionales como diferentes tradiciones orientales, es diferente la relación entre profesor-alumno (laoshi-xuesheng) y la de maestro-discípulo (shifu-tudi), siendo ésta última una transmisión mucho más cercana y directa. De hecho la palabra shifu viene de la unión de dos palabras: laoSHI (profesor) y FUqin (padre). Esto da a entender, por tanto, el vínculo familiar que une a ambos.
- Tradicionalmente un maestro, aunque tuviese muchos alumnos, transmitía la generación del linaje a unos pocos. Chen Fake transmitió la 18ª generación a pocas personas.
- Que Chen Fake transmitiese la generación a personas que no formaban parte de su línea de sangre implicaba reconocerlos de alguna forma como hijos y, por tanto, miembros de su familia. Recordemos el significado de la palabra shifu. De ahí que les reconociese como la 18ª generación de la familia Chen. De hecho, hijos y discípulos de Chen Fake siempre se consideraron entre ellos hermanos.
- En este contexto, transmitir el linaje significaba que Chen Fake se hacía responsable no sóolo de la técnica del discípulo, sino de su moralidad. Si un discípulo actuaba mal, la vergüenza recaía sobre el "padre" (Chen Fake). Por eso había tan pocos tudi. Ser aceptado como discípulo era una garantía de que el maestro ponía su reputación en manos del alumno.
- La transmisión del linaje se lleva a cabo en una ceremonia tradicional llamada Bai Shi, que se podría traducir en el sentido de "postrarse ante (u honrar a) los maestros". Esta ceremonia antiguamente era privada, y en ella se realizan diferentes acciones simbólicas, como por ejemplo recordar a los ancestros, discursos de maestro y discípulo, servir una taza de té al maestro, la lectura de las reglas de la escuela (men gui), el discípulo se compromete a usar el arte solo para el bien, o la entrega de un certificado de linaje al nuevo discípulo, un documento escrito a mano por el maestro que el discípulo guardaba como su posesión más valiosa.
En el año 1953 los maestros Chen Fake y Hu Yaozhen fundaron la Asociación para la Investigación de Artes Marciales de la Capital (Shoudu Wushu Yanjiuhuì - 首都武术研究会), que promovió el desarrollo del Taichi del estilo Chen y cultivó una gran cantidad de talentos en artes marciales. Lo más relevante de esta asociación es que fue una unión de fuerzas: Chen Fake aportó la estructura y la maestría del estilo Chen, mientras que Hu Yaozhen aportó la profundidad del Xinyi y el Qigong. Esta colaboración fue la que permitió que la asociación no solo enseñara a luchar, sino que investigara el vínculo entre la salud, la medicina y el combate. De hecho, fue la cuna donde se gestó la visión del Taichi como una "ciencia del cuerpo". De ahí salieron muchos de los maestros que luego ocuparían puestos en las universidades y en los comités nacionales de Wushu. Sin esta asociación, el estilo Chen difícilmente habría sobrevivido con tanta fuerza a las transformaciones sociales de los años 50 y 60.
Principalmente a partir de Chen Fake se generaron diferentes ramas dentro del estilo Chen y completamente independientes de la rama de Chenjiagou. Veamos varios ejemplos:
- Tian Xiuchen, Lei Muni, Li Jingwu, Li Zhongyin, Feng Zhiqiang y otros discípulos y alumnos desarrollaron la línea Chen de Pekín. Su hija, Chen Yuxia (1924-1986), también estuvo especialmente vinculada a esta rama. Su hijo pequeño, Chen Zhaokui, murió en 1981, poco antes de que los discípulos de Chen Fake se reconociesen como rama independiente de Chenjiagou. No obstante, sus hermanos de linaje siempre lo han considerado como parte de la línea de Pekín.
- Feng Zhiqiang (1928-2012) fue el último discípulo reconocido por Chen Fake, con quien aprendió entre 1953 y 1957 por mediación de Tian Xiuchen. Fue uno de los principales impulsores de la rama Chen de Pekín. A finales del s. XX desarrolló una línea diferente a la que denominó Chen Xinyi Hunyuan.
- Hong Junsheng (1907-1996), uno de sus discípulos más cercanos, estudió con Chen Fake entre 1930 a 1944. En esa época Chen Fake aún no había desarrollado las variaciones que más tarde enseñaría. Hong Junsheng se fue a vivir a Jinan en 1944 y comenzó a modificar los movimientos de la forma para que tuvieran una correspondencia con las ejecuciones de las técnicas y sus aplicaciones. Después de 12 años, en 1956, volvió a Pekín y revisó sus cambios con Chen Fake. Como el propio Hong Junsheng escribió, se sorprendió porque lo que su maestro enseñaba y lo que practicaban sus hermanos era diferente a lo que él había aprendido años atrás. Durante 4 meses Chen Fake y él revisaron y corrigieron minuciosamente las modificaciones de su discípulo, dándole permiso a partir de ese momento para poder enseñarlo. A esta rama se la conoce como Chen de Hong Jungsheng, método práctico del estilo Chen o, para algunas personas, estilo Hong.
- Su hijo pequeño, Chen Zhaokui (1928-1981), continuó enseñando lo aprendido por su padre y siguió especialmente vinculado con el resto de sus hermanos de linaje, especialmente con Tian Xiuchen y Feng Zhiqiang. Actualmente su hijo Chen Yu (1962) sigue su propio método, que se conoce como Chen Gongfu Jia.
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Llegada del Chen de Pekín a Chenjiagou.
Durante la primera mitad del s. XX la práctica del taichi había disminuido considerablemente en Chenjiagou. Alrededor de 1960 Chen Zhaopi, sobrino de Chen Fake, regresó a la aldea y se esforzó para que no se perdiera el arte en el lugar donde había nacido y se había transmitido durante siglos. El taichi que Chen Fake había desarrollado en Pekín llegó a Chenjiagou principalmente a través de Chen Zhaokui, quien acudió para compartir las enseñanzas de su padre en los años 1973, 1974 y 1976. Más adelante, otros discípulos de Chen Fake serían invitados para enseñar y desde Chenjiagou viajarían a Pekín para aprender con ellos. En la aldea se vio que lo que enseñaban hijos y discípulos de Chen Fake era diferente a lo que allí se practicaba, de modo que comenzaron a hacer la siguiente diferenciación:
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Algunos alumnos y discípulos de Chen Fake
ejecutando los primeros movimientos de Yilu (1ª rutina tradicional). |
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Chen Zhaokui acudió en tres ocasiones a Chenjiagou para enseñar las formas heredadas por su padre, Chen Fake. En la fotografía, Chen Zhaokui sentado en el centro. Detrás de él y a su derecha su hijo, Chen Yu, jugando. A su izquierda Chen Zhenglei. Detrás y en el centro, Chen Xiaowang. (Chenjiagou, 1976)
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Vista del maestro Feng Zhiqiang a Chenjiagou, quien acudió varias veces para enseñar taichi estilo Chen en la aldea. En la fotografía, en el centro, el maestro Feng Zhiqiang y la maestra Chen Liqing. En segunda fila, de izquierda a derecha, unos jóvenes Chen Zhenglei (1º), Wang Xian (3º), Zhu Tiancai (5º), Chen Xiaowang (6º). (Chenjiagou, 1979)
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Algunos discípulos de Chen Fake. de izquierda a derecha: Xiao Qinglin, Li Zhongyin, Tian Xiuchen, Lei Muni, Feng Zhiqiang, Chen Zhaokui (Pekín, 1978-1979)
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Es importante destacar que todos los discípulos de Chen Fake, incluyendo sus hijos, rechazaron esta distinción, pues ellos enseñaban únicamente lo que su maestro les transmitió y lo consideraban una evolución del arte. En palabras del propio Chen Zhaokui, «esta expresión (xinjia) es errónea. Mi primo, Chen Zhaopi, también aprendió con mi padre en su día. Todas sus prácticas son evoluciones de las formas antiguas que Chen Changxing enseñó». Aunque actualmente en Chenjiagou se siguen realizando las formas Laojia y Xinjia, los descendientes de Chen Fake consideran que la metodología y el trabajo interno que él desarrolló en Pekín en realidad se ha perdido en la aldea. De hecho, aunque con algunas similitudes, se pueden apreciar notables diferencias entre las formas "Xinjia de Chenjiagou" y el resto de ramas derivadas de Chen Fake.
La diferenciación entre Laojia y Xinjia, la creación de la Asociación para la Investigación de Taichi estilo Chen de Pekín en 1983 y el hecho de dejar de reconocer la autoridad de los discípulos de Chen Fake por no ser tíos de sangre fueron algunos de los diferentes motivos que llevó a que, a mediados de los años 80, las ramas de Pekín y de Chenjiagou se terminaran distanciando y tomaran caminos diferentes. |
Fallecimiento de Chen Fake.
El maestro Chen Fake falleció en 1957 a los 70 años. En sus últimos tiempos, consciente de que el arte corría el riesgo de estancarse o desaparecer en su aldea natal, encomendó a sus discípulos más cercanos , especialmente Tian Xiuchen y su hijo Chen Zhaokui, la misión de preservar y difundir su legado. Su encargo no fue sólo técnico, sino ético: les instó a enseñar con generosidad y sin dogmatismos, manteniendo una mente abierta que permitiera al estilo Chen evolucionar y enriquecerse, asegurando que el conocimiento que él había perfeccionado en la capital regresara también a sus raíces para fortalecer a las futuras generaciones.
El maestro Chen Fake falleció en 1957 a los 70 años. En sus últimos tiempos, consciente de que el arte corría el riesgo de estancarse o desaparecer en su aldea natal, encomendó a sus discípulos más cercanos , especialmente Tian Xiuchen y su hijo Chen Zhaokui, la misión de preservar y difundir su legado. Su encargo no fue sólo técnico, sino ético: les instó a enseñar con generosidad y sin dogmatismos, manteniendo una mente abierta que permitiera al estilo Chen evolucionar y enriquecerse, asegurando que el conocimiento que él había perfeccionado en la capital regresara también a sus raíces para fortalecer a las futuras generaciones.